Cuidado personal: Termina la cuarentena con un rostro más sano.



CELESTE PÉREZ
celeste.perez@listindiario.com
Son días extraños. Nun­ca antes tuvimos tanto tiempo para dejar des­cansar el rostro de la obstrucción por maqui­llaje, la contaminación del am­biente o los efectos de los rayos ul­travioletas. Pero la piel no solo se deteriora por abuso de estos fac­tores, el estrés y los cambios de estado de ánimo que genera el encierro, además de la continua exposición al alcohol y jabón para protegernos del coronavirus, pue­den provocar deshidratación en manos y rostro.

Para conocer cómo remediarlo, LISTÍN DIARIO consultó a la doc­tora Erika Barroso, especialista en Medina Estética y Antienveje­cimiento. “La cuarentena ha sido un evento inesperado. Esta situa­ción provoca emociones relacio­nadas con el temor al contagio, el confinamiento y la incertidumbre económica, afectando negativa­mente los sistemas fisiológicos del cuerpo”, explica.



La experta sostiene que en es­te contexto la ansiedad y el es­trés se convierten en una especie de detonante. “Un sistema neuro­transmisor en el cerebro, especí­ficamente el hipotálamo recibe el estímulo de amenaza y activa una cascada de eventos fisiológicos que terminan en la estimulación de la glándula suprarrenal para secretar mayor cantidad de corti­sol positiva en diferentes mecanis­mos de regulación del cuerpo en niveles normales”.

“Pero este aumento del corti­sol – agrega Barroso - acelera el envejecimiento celular y afecta la funcionabilidad de la célula, lo que provoca alteraciones como la disminución en la síntesis de colágeno y elastina, destrucción de ácido hialurónico o disminu­ción de la circulación sanguínea, ocasionando deshidratación, re­sequedad, enrojecimiento, au­mento de la secreción de grasa, e incluso activación de diferentes afecciones dermatológicas como herpes, rosácea, psoriasis, der­matitis o acné”.

Buenas noticias
“Independientemente del tipo de piel (seca, mixta o grasa) el daño provocado por el estrés y el corti­sol afecta su capacidad de hidra­tación y puede provocar enroje­cimiento, tirantez, descamación excesiva o picor. Para remediar­lo, lo mejor es incluir en el ritual de cuidado personal cosméticos con emolientes que reblande­cen el contenido graso de la der­mis, como glicerina, vaselina, si­liconas y aceites; humectantes que ayuden a la córnea a captar agua del exterior, como urea, áci­do láctico, glicerol y los alfa hi­droxiácidos; oclusivos que im­piden la evaporación del agua de la epidermis, como la vaseli­na, lanolina y siliconas; y antioxi­dantes como las vitaminas E y A”, dice la doctora.



La experta también sugiere el uso de protector solar, que mu­chos han abandonado durante los días de cuarentena .

 CLAVES
Sabios consejos
Duerme entre siete y ocho horas. El sueño es impres­cindible para el organismo, mientras dormimos la piel se regenera.

Limpia el rostro mañana y noche con un producto indi­cado al tipo de piel. Así las cremas penetran mejor.

Incorpora antioxidantes a la rutina diaria. El estrés oxida­tivo es el principal responsa­ble del envejecimiento de la piel. Para combatirlo incor­pora vitamina C, ácido ferúlico o resveratrol.

Cuida el contorno de ojos. Las ojeras, las bolsas y las arrugas entristecen la mirada.



Utiliza un exfoliante facial una vez a la semana para eli­minar células muertas y re­novar las capas superficiales de la piel.
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