Los signos del cambio silente en la sociedad dominicana



Miguel Franjul
Santo Domingo
Un cambio silente, que se ha extendido como aluvión a múltiples esferas, ha transformado la vida de los dominicanos en todos los sentidos. Se refleja en la simplificación  de tareas y obligaciones ciudadanas como las de pagar o recibir en línea los servicios más elementales, las deudas bancarias, en la compra de boletos de aviones, de buses y espectáculos desde un teléfono celular, en apagar y encender las luces de sus casas con un simple botón digital o en dejar que las máquinas carguen con la parte más pesada de los trabajos rudos.
El cambio ha venido tras la irrupción y aplicación de las modernas tecnologías que han transformado, radicalmente,  los tradicionales métodos de educar a los alumnos en escuelas y universidades, usando pantallas electrónicas en lugar de pizarras, tabletas y laptops para hacer las tareas cotidianas, herramientas que también han calado en las facultades de periodismo, donde sirven para la producción de noticias en vídeo, diseños de periódicos digitales, edición de fotos y preparación de documentales.
Para  las diligencias perentorias de obtener la renovación de pasaportes, certificación de documentos, pago de multas de tránsito, pago de impuestos, elección de menús de restaurantes o pizzerías, compra de ropas, calzados y todo lo que puede ofertar cualquier negocio especializado, es ya un ejercicio normal el uso de aplicaciones que permiten tales tareas en tiempo récord y a distancia.
Todo este andamiaje de herramientas de automatización o de digitalización ha sentado ya sus reales bases en la sociedad dominicana, al punto de tornarse imprescindibles precondicionadores de la vida moderna, a la que se adaptan los de una generación anterior que no tenían estas innovaciones afincadas en su quehacer diario, y las que asumen como algo de lo más natural, los jóvenes y niños de hoy, los “nativos digitales”.
Hasta la “gobernanza” es algo ya real y palpable. La República Digital, el programa de tecnologías del Gobierno, ha hecho posible una mayor interacción del ciudadano con las instituciones del Estado, permitiendo que la información pública esté  accesible por medios electrónicos, que pueda comunicar y recibir respuestas a sus quejas por deficiencias en los servicios, denunciar amenazas a la seguridad, crímenes y actos delictivos en tiempo real, o simplemente reportar accidentes, productos dañados o engaños con la publicidad en los precios o la caducidad de los productos.
LISTÍN DIARIO quiso lanzar otra mirada más amplia al impacto que estas tecnologías y maquinarias, como los robots, han tenido en diferentes aspectos de la vida ciudadana, y de ahí que ofrecerá a partir de mañana su nueva serie especial, “El país virtual”, en la que ofreceremos la visión recogida por catorce de nuestros editores y reporteros sobre este cambio que, aunque silente, ha sido el más relevante por el que ha atravesado el país en muchísimas décadas.
A “grosso modo”, los reportajes versarán sobre el predominio del teléfono inteligente como herramienta principal para vivir en la era del cambio, la progresiva extinción de la telefonía pública y la extraordinaria utilidad que este tiene para hacer más llevadera, fácil e instantánea la tarea de resolver problemas cotidianos, de cualquier índole. Abarca también el sinnúmero de tareas que desaparecieron en los sistemas de reservación de vuelos, cruceros, el transporte de pasajeros en las ciudades, o procedimientos que, en el área de la salud, antes implicaban la presencia directa del médico, la observación visual externa de los síntomas del paciente o cirugías altamente invasivas, ya superados por robots que operan con mínimas incisiones o por equipos de alta resolución para diagnósticar o extirpar tumores.
En los tribunales de justicia, como en los despachos del Ministerio Público, así como en las Altas Cortes, la tecnología moderna ha ayudado a la creación de una base gigante de datos sobre los que han delinquido y han sido enviados a la cárcel, sobre los expedientes pasados o en curso y sobre las normas y legislaciones vigentes.
Así en los deportes, en la agricultura y en la industria manufacturera, en las actividades sociales, en el campo del espectáculo y de las diversiones, en la vida de los partidos y el accionar de los dirigentes políticos, o en la construcción de edificios, puentes y obras viales, la herramienta tecnológica está presente en la República Dominicana, marcando los signos de una modernidad que ha llegado gradual pero velozmente a situarnos en un nivel de modernismo que nunca antes habíamos tenido.
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Sobre Bryan Delmomento

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