El factor temor en la seguridad ciudadana


Sandy Manuel Mota Santana
Uno de los aspectos más interesantes a estudiar en el tema de la seguridad ciudadana es la percepción de temor, que es negativa e independiente de la victimización. Hay que indicar que la delincuencia es objetivable y las percepciones sobre seguridad son fenómenos no necesariamente dependientes. En su obra “El sentimiento de inseguridad: sociología del temor al delito”, Gabriel Kessler señala que el sentimiento de inseguridad no guarda correspondencia  relación con el delito y presenta una relativa autonomía respecto a éste dado que el miedo puede incrementarse aun cuando el delito decrece.
El temor es el proceso cognitivo a través del cual evaluamos la información percibida en el ambiente de acuerdo a ciertos parámetros y estereotipos culturales. No obstante, es necesario aclarar que la percepción es subjetiva, mediada por factores culturales, y que por ello cualquier comparación resulta difícil. La sensación de temor que experimentan las personas frente a la delincuencia  es  tangible pero a su vez es un fenómeno subjetivo difícil de ser medido objetivamente.

Contraria a otras condiciones emocionales como el amor, el placer o la felicidad, el temor no posee un buen status. Por ello, el temor a la delincuencia es tremendamente complejo e inclusive puede referirse a distintos tipos de amenazas. Esto puede  derivar en un temor permanente que se vuelve disfuncional y propicia prácticas y conductas anormales en las personas.
En la búsqueda de reducir la sensación de temor adquieren validez acciones como el encierro, el aislamiento, la adquisición de alarmas, la compra de armas, la colocación de rejas, etc. Desde ese punto de partida también se origina la desconfianza en los vecinos y a todo el resto de la gente;  de igual manera la exigencia a las autoridades por mayor control y represión.
A corto plazo estas acciones se transforman en sensación de seguridad, pero en el mediano plazo originan percepción de inseguridad debido a los efectos de dichas medidas, como una menor calidad de vida producto del aislamiento y unas relaciones sociales deterioradas por la pérdida de confianza en los demás.
Estudios realizados en América Latina revelan que los elementos que podrían generar mayores niveles de temor varían desde la desconfianza en las policías, falta de capacidad estatal, aumento de los delitos y limitada cohesión social.
Es importante resaltar la aparición de enfoques psicosociales que plantean la necesidad de entender el temor al delito no desde una perspectiva puramente criminológica, sino como parte de una temática superior: la percepción de seguridad, que incluye aspectos ambientales, laborales y de participación ciudadana. En el libro “Victimización y temor en Chile” de la autoría de Lucía Dammert y Alejandra Lunecke se destaca que un factor importante en la sensación de temor es el nivel de integración social y la participación ciudadana. Esto quiere decir que quienes tienen mayor temor, tienden a tener un bajo o ningún nivel de participación en organizaciones sociales. Esto indica que la percepción de eficacia colectiva que tienen los residentes de una comunidad juega un rol importante en la percepción de temor hacia los factores que impactan negativamente la seguridad.

Es imprescindible que la República Dominicana cuente con un observatorio que no esté limitado al acopio de números y que realice estudios de percepción de inseguridad y del temor al delito que servirían de mucho a la buena elaboración de políticas públicas en materia de seguridad ciudadana.
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Sobre Bryan Delmomento

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